En la ducha

[accede a la versión en gallego]

Porque A Fervenza nació como un balcón abierto al sexo, y no es mentira, aquí os dejo el relato real de las experiencias sexuales de un fervenceiro de pro. Una visión masculina. Fantasías bajo la ducha.

Sexo en la ducha

Sexo en la ducha

Las cosas a veces ocurren porque tienen que ocurrir, porque en tu inconsciente deseas que ocurran, aunque sepas que non deberían ocurrir…

Hace unos años, no muchos, yo tenía pareja y nuestro círculo de amistades era pequeño, pero llegamos a tener la confianza suficiente como para hablar de cuando follábamos o de qué nos gustaba más del sexo… Entre todos, destacábamos por nuestro vicio yo y una amiga de mi pareja, mayor que nosotros… nos llevaba unos 5 años, 39 tenía. Espigada, buen culo (buenísimo culo) aunque con poco pecho, soltera, independiente viajera, y maravillosamente sexual.

A pesar de que nos picábamos sin más con gestos cómplices pero sin segundas, hablando de cuánto tiempo llevaba ella sin follar, de las ganas que tenía de hacer una mamada… mi imaginación no dejaba huir sin más esos comentarios tan explícitos, y pronto se convirtió en mi ‘compañera’ de pajas mañaneras en la ducha… La imaginaba en todas las posturas, conmigo bajo el agua, cómo entraba desnuda, cómo me comía la boca mientras cogía mi hinchada verga entre sus manos. Bajaba pasando la lengua por mi pecho mojado, recreándose en mis pezones, hasta tenerla dentro de su boca, empujando mis nalgas hacia ella… Se levantaba y apoyaba de frente contra la pared de la ducha, abriendo las piernas y mirándome por encima de los hombros con esos ojos, esa boca… Veía cómo abría los labios de la vulva con los dedos, lo veía por detrás, y cómo comenzaba a masturbarse, mojada, y en un instante mi polla entraba despacito, dura y grande, y notaba cómo con su excitación era ella la que empezaba a mover el culo, adelante, atrás en círculos, y metía uno de sus dedos en el ano, hermoso y dilatado. ‘Ese será mi próximo objetivo’, pensaba. Mientras, con una mano acariciaba yo sus pechos, y con la otra, la ayudaba a masturbarla… Cuando ella notaba en su interior cómo mi miembro empezaba a palpitar, eyaculando, daba la vuelta, y bajaba para que su boca abierta estuviese a la altura en el momento de correrme… Le gustaba que quedase parte en los labios, para que yo pudiese comerle la boca. Muchas amigas me dijeron a menudo lo mucho que les excita que, después de que se corran en su boca, las besen, para compartir entre los dos el fluido… Les parece muy muy sexual. Y a mí me encanta hacerlo.

Y así eran la mayoría de mis duchas con mi amiga…(ni qué decir de las facturas de agua que me llegaban…)

By Squirt.

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